La Generación Z acelera su protagonismo en el sistema financiero ecuatoriano
Jesus Oswaldo Checa
Cada vez más jóvenes dan sus primeros pasos en el sistema financiero formal. En Ecuador, la Generación Z (personas nacidas entre 1997 y 2010) consolida su participación en el acceso al crédito. Al analizar su comportamiento, dentro de su propia proporción de operaciones, pasó de una tasa de 31,2% en 2022 al 35,3% en 2024.
En otras palabras, mientras que, en 2022 de cada 100 jóvenes con potencial crediticio, aproximadamente 31 accedían a una operación, para 2024 esa cifra subió a 35. Así se evidencia un proceso sostenido de integración financiera y un cambio progresivo en la composición de quienes construyen historial crediticio en el país.
Esta tendencia se refleja en el Barómetro de Acceso al Crédito en el Ecuador (2022–2024), desarrollado por la Universidad Andina Simón Bolívar, en colaboración con Equifax Ecuador. El estudio analiza datos del sistema financiero y de la economía popular y solidaria.
Un relevo generacional en marcha
Las nuevas generaciones han logrado incorporarse al sistema financiero formal con una presencia creciente en el tiempo. Para David Castellanos, líder de Analítica y Data de Equifax Ecuador y parte del equipo investigador, este comportamiento se debe a que este grupo tiene una mayor familiaridad y consumo de los canales digitales. Por tanto, una relación temprana con productos financieros y un uso más frecuente de herramientas tecnológicas es una oportunidad de inclusión financiera.
“De esta manera, a través de la analítica de datos, podemos identificar e, incluso, predecir las tendencias del comportamiento financiero de cada generación (como la generación Z), con miras a comprender y fomentar el uso de productos que se adapten a sus necesidades financieras", destaca Castellanos.
Mediante herramientas de estadística avanzada, la recolección, depuración, transformación y análisis de datos se convierten en una oportunidad clara, en este caso, para aquellos jóvenes que acceden por primera vez a cualquier tipo de financiamiento (venta a crédito u operación crediticia), explica Castellanos.
El siguiente paso apunta hacia la comprensión de sus hábitos de pago, uso de canales y de atributos como su recencia (el tiempo transcurrido desde su última interacción), frecuencia y valor monetario. Así, se reducen los sesgos y se amplía el abanico de soluciones financieras para este grupo.
Aunque el mercado sigue liderado por los clientes de entre 36 y 55 años, quienes concentran la mayor proporción del crédito por monto y operaciones (33.47%), la entrada temprana de los jóvenes anticipa cambios estructurales en la demanda y en la relación con el financiamiento formal.
Recomendaciones para el inicio de la vida financiera de la Generación Z
La incorporación de la Generación Z al sistema financiero, a través del crédito, plantea la necesidad de fortalecer la educación financiera desde etapas tempranas. Por ello, Castellanos comparte unas recomendaciones para quienes comienzan su vida financiera se destacan:
• Construir historial desde temprano, incluso con productos de bajo monto o tarjetas de crédito básicas. Iniciar temprano, con información y hábitos responsables, permite a los jóvenes construir una reputación financiera que amplía sus opciones a lo largo del tiempo.
• Acceder a financiamiento con planificación. El crédito debe estar vinculado a metas claras y alineado a la capacidad de pago.
• Cumplir puntualmente con los pagos, si se tiene una deuda, ya que la puntualidad es uno de los factores más relevantes en la construcción del historial crediticio.
• Mantener el control del gasto mensual. Una buena práctica es no comprometer más del 30% de los ingresos en deudas o consumos recurrentes. Este margen permite responder a imprevistos sin afectar la estabilidad financiera.
• Incorporar el hábito del ahorro e inversión. Ahorrar no es solo una meta a largo plazo, también es una herramienta para enfrentar emergencias y tomar mejores decisiones financieras. Se recomienda destinar un monto mensual para este propósito.
Contar con información financiera oportuna, analítica robusta y hábitos responsables desde las primeras interacciones con el sistema formal es el desafío del sector crediticio para involucrar a más jóvenes.

