Día Mundial de la Hepatitis: especialistas llaman a fortalecer la prevención y el diagnóstico temprano
Jesus Oswaldo Checa
Según la OMS, la hepatitis A es una infección viral que inflama el hígado y se transmite principalmente cuando una persona no vacunada ingiere agua o alimentos contaminados con heces de una persona infectada. Los síntomas más frecuentes son malestar, náuseas, dolor abdominal y posteriormente coloración amarillenta de la piel, conocida como ictericia, heces blanquecinas y orina oscura.
En el ámbito familiar, el contagio de hepatitis A puede producirse cuando una persona infectada manipula alimentos sin una adecuada higiene de manos; además, la transmisión también puede ocurrir por consumo de agua o alimentos contaminados, especialmente cuando hay exposición a fuentes susceptibles de contaminación por aguas residuales.Por ello, la prevención debe empezar en la vida diaria: lavado frecuente de manos, consumo de agua segura y adecuada preparación y manipulación de alimentos.
Además de la hepatitis A, existen otros tipos de hepatitis virales: B, C, D y E. Aunque todas afectan al hígado, su forma de transmisión, evolución y prevención puede variar. Mientras que la hepatitis A suele presentarse como una infección aguda, las hepatitis B, C y D pueden evolucionar a infecciones crónicas si no se detectan y atienden a tiempo, aumentando el riesgo de cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado. La hepatitis E, al igual que la hepatitis A, se transmite principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, sobre todo en zonas con saneamiento deficiente y malas prácticas de higiene.
En el contexto ecuatoriano, el Esquema Nacional de Vacunación del Ministerio de Salud Pública contempla la vacunación gratuita contra la hepatitis B en distintos grupos. En recién nacidos, se administra una dosis dentro de las primeras 24 horas de vida cuando existe riesgo de transmisión de madre a hijo. En lactantes, la protección contra la hepatitis B forma parte de la vacuna hexavalente aplicada durante el primer año de vida; mientras que, en adultos de grupos de riesgo, se administra de acuerdo con el antecedente vacunal.
En el caso de la hepatitis A, según la OPS y OMS, puede prevenirse mediante vacunas seguras y eficaces; además, casi el 100% de las personas vacunadas desarrolla niveles protectores de anticuerpos dentro del primer mes posterior a una dosis. La vacuna contra la hepatitis A se administra en dos dosis. En niños, se recomienda entre los 12 y 23 meses de edad, y la segunda dosis debe aplicarse al menos seis meses después de la primera.
También puede indicarse en niños mayores, adolescentes o adultos que no hayan sido vacunados previamente, especialmente si tienen mayor riesgo de exposición o de complicaciones.
En el marco de esta fecha, el llamado es a informarse y reforzar las medidas de prevención, diagnóstico oportuno y atención frente a las hepatitis virales. En el caso de la hepatitis A y E, la prevención incluye acciones cotidianas como el lavado frecuente de manos, el consumo de agua segura, la adecuada manipulación de alimentos, la vacunación cuando corresponda y la consulta médica oportuna ante la presencia de síntomas.
La OPS recuerda que ampliar el acceso a pruebas diagnósticas, medicamentos y vacunas contra las hepatitis virales es parte de la respuesta regional para reducir su impacto en la salud pública.
